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miércoles, 14 de marzo de 2018

SEMANA XI: ¿CÓMO APRENDES A SER MAESTRA?

¡Bienvenidos una semanas más a mi blog!

En esta nueva entrada realizaré una reflexión de un artículo leído y trabajado en la asignatura de TIC. El artículo se titula de la siguiente manera: ¿Cómo aprendes a ser maestra? Repensar el género en la Educación Infantil, escritos por Estibaliz Aberasturi Apraiz y Jose Miguel Correa Gorospe.

El texto está relacionado con las dos anteriores entradas: SEMANA X: MICRO NARRATIVA- DESIGUALDADES DE GÉNERO EN EDUCACIÓN¿Cómo se transmiten los valores de género en la escuela?. Ambas entradas están metidas en el segunda taller de investigación de género y tic, que trata el tema del género en  de Educación Infantil, los estereotipos y prejuicios ante la profesión de ser maestro o maestra, y los roles que estos deben desempeñar.

En primer lugar, el texto nos menciona que el mayor porcentaje de personas que escogen la carrera de Educación Infantil corresponde un 90% a mujeres, puesto que esta profesión siempre ha ido ligada a la atención y al cuidado de otras personas. Por otro lado, nos encontramos con el caso de los docentes varones, que actualmente en el siglo XXI su presencia en esta profesión sigue siendo minoritaria con respecto a otras profesiones como ingeniería, medicina, farmacia, etc... Estas ideas preconcebidas, se enseñan a una edad muy temprana, es decir, cuando una persona nace es inmediatamente clasificada como niño o niña. A partir de ese momento, gran parte de los mensajes que recibe, la forma en como es tratado o cómo se le habla, las expectativas que despierta, los juegos que se le ofertan, estarán sesgados por esa inicial clasificación. Es por ello, que desde muy pequeños los niños y las niñas diferencian que actividades y que profesiones son adecuadas según su género, entendiendo por adecuada la respuesta a las prescripciones que describen el comportamiento ya sea masculino o femenino.

En segundo lugar, otro aspecto negativo es lo poco valorado que se encuentra la profesión de Educación Infantil, esto me lleva a pensar que actualmente vivimos en una sociedad en la que la educación se encuentra desigualdades sociales, culturales y económicas, así pues, vivimos en un mundo en el que ser médico, abogado o ingeniero está más valorado que ser maestro, a pesar de saber que sin un maestro no hubiésemos llegado a ser nada de lo anterior. Es obvio que se trata de una carrera en la cual no exigen una nota alta y por tanto mucha gente accede por el mero hecho de tener un estudio superior, pero, ¿por qué no se valora esta profesión?, ¿por qué cuando se nos dan bien otras ramas como los números, nuestros profesores nos recomiendan estudiar para trabajar en otra profesión más cualificada?, ¿ por qué no empezamos los propios profesionales a valorarnos más y aportamos nuestro granito de arena para cambiar?.

Aparte de relacionar el artículo de ¿Cómo aprendes a ser maestra? con las dos anteriores entradas, considero importante relacionarla con la entrada SEMANA VII: Película "La Caza". Puesto que en la película se ve como un profesor de reputación intachable es cuestionado por todo un pueblo debido a la mentira de una de sus alumnas, a pesar de que este haya demostrado su inocencia se ve como la alarma social que causa la noticia, provoca que sus vecinos se sumen a una campaña de linchamiento público, por el simple hecho de ser un docente varón.

Dejarme deciros, que como futura docente de Educación Infantil considero que ser maestro o maestra significa tener en cuenta lo que necesitan nuestros alumnos y alumnas para adquirir aprendizajes útiles para la vida, pienso que esta profesión aparte de ser vocacional es humana, ya que recibes lo que das y en la que tienes que comprometerte con la sociedad para crear a los mejores profesionales del futuro. Como bien he dicho, ser maestro o maestra es vocación, y solamente aquellos que la  sentimos desde el corazón seremos capaz de transmitir conocimientos verdaderamente importantes a los alumnos y alumnas que lo reciban.

Por todo ello, animo a todos mis compañeros y compañeras, amigos y amigas, blogueros y blogueras a crear un equipo en el que si aportamos nuestro granito de arena, podamos hacer una montaña tan grande que cambie el sistema. En el que nos sintamos orgullosos de ser maestros y maestras, y enseñemos al mundo que, si los niños aprenden a aceptar la diversidad, no será necesario hablar de inclusión, sino de convivencia.

Finalmente, me gustaría rescatar una frase de Piaget: "El principal logro de la educación en los colegios debe ser crear hombres y mujeres capaces de crear cosas nuevas. No simplemente repetir lo que las generaciones anteriores han hecho" . 

Y, para vosotros ¿cómo aprendes a ser maestro o maestra?

jueves, 1 de marzo de 2018

¿Cómo se transmiten los valores de género en la escuela?


Buenas tardes, blogueros y blogueras:



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Esta semana os traigo otra nueva entrada, como bien sabéis estoy estudiando Educación Infantil y como futura docente mi cabeza no hace más que darle vuelta a cuestiones relacionados con el ámbito educativo. Como bien os comente en la anterior entrada, esta semana en muchas asignaturas de este cuatrimestre hemos trabajo los conceptos sexo, género, estereotipos que me ha hecho replantearme la siguiente cuestión: ¿Cómo se transmiten los valores de género en la escuela?










La escuela, a pesar de ser una institución que procura ser igualitaria con la participación de chicos y chicas, transmite muchos estereotipos y valores machistas. La escuela desde la infancia socializa a los estudiantes en valores masculinos, que han estado tradicionalmente más valorados y dotados de mayor prestigio. Así pues, lo femeninos resulta invisible en el mundo escolar y no ha logrado en ningún momento igualarse en prestigio a lo masculino. Además, muchas mujeres se encuentran masculinizadas negando todo lo relacionado tradicionalmente con lo femenino y contribuyendo a la reproducción de los valores masculinos violentos y agresivos. La escuela mixta pese a fomentar que tanto chicas como chicos participen en ella no ha sabido apartar el modelo de masculinidad dominante ni fomentar la autoestima y la autonomía de las mujeres ni revalorizar sus aportaciones.    
Además, desde la etapa de Infantil niños y niñas van percibiendo los síntomas de la interpretación utilitarista y mercantilista que es la educación actual, puesto que en esta etapa infantil tendrán una maestra y en escasas veces algún maestro. No obstante, en la medida que van creciendo y subiendo de nivel académico y, por tanto, aprendiendo cosas 'más importantes', irán teniendo más profesores varones, identificando lo importante, lo valioso, con lo masculino. A partir del segundo ciclo de primaria, lo que aprenderán en la escuela no tendrá nada que ver con el trabajo que se hace en casa, que no entra en el currículo académico porque no es importante. Verán que los hombres son los que han construido el mundo, han hecho las guerras y han ganado las batallas, han inventado cosas, han escrito, han descubierto continentes, mientras que las mujeres no aparecen en sus libros de texto, ni en el contenido de lo que los profesores y profesoras les transmiten (salvo cuando les hablan de quién les cuida).







Tal y como afirma, Amparo Tomé (2001),  la escuela valora todo lo que se considera masculino, es decir, el deporte y las ciencias. Al fin y al cabo, este hecho va a influir sobremanera en la forma de ver la realidad y, consecuentemente, en el comportamiento y en las expectativas de los niños ya sea en la escuela o en otros ámbitos. De esta forma, las asignaturas de humanidades y más vocacionales, juzgadas como propias de las chicas, van a ser rechazadas por los chicos. Son las actitudes de dominio y competitividad, transmitidas a menudo inconscientemente desde el colegio, las culpables de esta situación. Se van a reflejar en gran medida en el uso del espacio, acaparándolo sobre todo los niños mientras las niñas quedan relegadas a un rincón, así como en el de los tiempos y en la atención del profesorado, generalmente más requerida por los varones. Las escuelas en muchas ocasiones no conceden importancia a remas relacionados con la sexualidad, las expectativas de vida, la paternidad, las relaciones humanas, etc. 




En definitiva, se aprecian aquellas prácticas pedagógicas que enaltecen el mérito del esfuerzo individual y competitivo sobre el colectivo y colaborativo. Así pues, se idolatra más el autoritarismo que la comprensión y, en conclusión, las ciencias, objetivas y provistas de esencialismo, sobre las humanísticas, culturales e interpretativas.




REFERENCIAS


- Tomé, A. (2001). La construcción de las identidades masculinas y femeninas en la escuela. Educar en femenino y en masculino (coord. por  Blanco , N.), pp. 87-98.
- Tomé, A. (2001): “Las construcciones de las feminidades y masculinidades en los centros escolares”. Un acercamiento a los estudios de género. II Encuentro de Mujeres Sindicalistas de CCOO. 24 y 25 de octubre de 2001. Alcalá de Henares, Madrid.



miércoles, 28 de febrero de 2018

SEMANA X: MICRO NARRATIVA- DESIGUALDADES DE GÉNERO EN EDUCACIÓN







Buenas tardes, blogueros:
Una semana más os traigo una nueva entrada que trata del tema de Desigualdades de género, principalmente en el ámbito educativo. He escogido la reflexión de este tema ya que durante toda la semana en la asignatura de Tic hemos estado trabajando conceptos de sexo, género, estereotipos, prejuicios, etc... Además, mi grupo de trabajo hemos decidido centrar nuestro proyecto de Makey Makey a este tema, en otra entrada os explicare más detalladamente en que va a consistir ese proyecto y de qué forma lo hemos enfocado. 
En primer lugar, comenzaré reflexionando sobre los conceptos de sexo y género: el sexo es una construcción social y cultural según la cual se asignan a las personas determinadas papeles, labores, perspectivas, conductas, valores por el hecho de ser mujeres o hombres. Este concepto es algo aprendido socialmente, es decir, es una organización que hace la propia sociedad y que el ser humano aprende mediante la socialización. Dicho aprendizaje hace que se adquieran unos determinados roles o, dicho de otra forma, se consideran como naturales una serie de actitudes, capacidades, comportamientos, papeles o funciones sociales, y limitaciones diferenciadas entre mujeres y hombres que tienen origen cultural.
 Por otro lado, el género es una categoría que permite analizar las diferencias entre mujeres y hombres no sólo como una construcción cultural sino también como una relación de poder asimétrica basada en supuestas diferencias sexuales innatas. Este tipo de socialización diferenciada es una práctica discriminatoria que crea, fomenta y reproduce la injusticia en las oportunidades de desarrollo que tiene todo mujer y así mismo perpetuando el uso de poder y la dominación sobre las mujeres.
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De acuerdo con Bonder (1993), los estereotipos de género están basados en unas ideas arraigadas en la sociedad acerca de los comportamientos y sentimientos que un individuo debe tener según su sexo, y son transmitidas de generación en generación. Asimismo, se afirma que los estereotipos dejan de verse como construcciones sociales con el paso del tiempo y se interiorizan como verdades absolutas e intemporales de los roles que hombres y mujeres deben adoptar en relación a su sexo. El rol de la mujer ha consistido tradicionalmente en ser una mujer de su casa y cuidadora de su familia, siendo sumisa, sensible, dependiente del varón y dotada de capacidad de perdón y de sufrimiento. Por otra parte, no debe mostrar su sexualidad ni sentimientos negativos hacia su marido. Este modelo aísla a las mujeres entre sí dificulta su colaboración y ayuda mutua, fundamental para el empoderamiento de la mujer. Esto tiene como consecuencia el aumento del abuso por parte del varón (Amurrio Vélez et al., 2009). Por el contrario, el rol del hombre se les confiere cierto poder sobre su entorno provocando que muchos de ellos estén a favor de la conservación del sexismo. 
Atendiendo a las gráficas de EMAKUNDE (2014), el porcentaje de la tasa de actividad de entre jóvenes entre 16 y 25 años es similar ya sean mujeres u hombres. Entre los 25 y 44 años, las mujeres presentan una tasa de actividad algo inferior a la de los hombres (5,6% menos). En cambio, a partir de los 45 años, el porcentaje de hombres que trabajan es casi un 16% mayor al de las mujeres. (Tabla 2.2.). En cuanto al mundo de la enseñanza, la docencia constituye un sector donde la presencia de mujeres es superior a la de los hombres excepto en el caso de la Formación Profesional. En el resto de niveles de la enseñanza el porcentaje de docentes mujeres supera con creces al de los hombres, especialmente en educación infantil (constituyendo un 90%) y en educación primaria y especial (alrededor de un 80%). (Tabla 2.31.)
En conclusión, cada vez hay más discriminación e invisibilización sufrida por las mujeres en todos los ámbitos de la vida, acentuándose en la familia y en el trabajo, incluso haciéndose algo natural en nuestra sociedad actual. El hecho de hacer una diferenciación de género entre ambos sexos es la influencia principal para la discriminación sufrida por la mujer originada por la sociedad y por lo tanto la normalización de dicha diferenciación ha llegado a tal punto, que las mismas mujeres de nuestra sociedad asumen su identidad de género y a la vez aceptan comportamientos, actitudes, valores, asociados al mismo.
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REFERENCIAS:


- Acker, S. (2000). Género y Educación. Reflexiones sociológicas sobre mujeres, enseñanza y feminismo. Madrid: Narcea.

- Bonder, G. (1993) La igualdad de oportunidades para mujeres y varones. Una meta educativa. Programa nacional de promoción de la mujer en el área educativa. Buenos Aires: UNICEF

- Emakunde. (1997). Guía para la elaboración de un modelo coeducativo de centro.